Países como España, con una gran reserva de recursos humanos inactivos y un nivel de desarrollo que no es el más alto del mundo podría aspirar hoy a tasas anuales de crecimiento económico muy superiores a las actuales. La comparación con economías muy desarrolladas que aspiran cada año a un crecimiento pequeño pero sostenido, es como comparar un Mercedes con un Biscuter.

Si aquí se plantea la pregunta de si es mejor el liberalismo económico, el laissez faire, o si es preferible la intervención del gobierno en la Economía, la respuesta más corta es que el funcionamiento del mercado es mucho más efectivo para la utilización de los recursos y va a alcanzar un mayor progreso que la economía controlada por el poder político. Adam Smith ya pronosticó que el nivel de riqueza de Francia o de España con todo el oro y la plata de América no alcanzaría la prosperidad de Inglaterra a causa del mayor nivel de igualdad que había en ésta última.

Ahora bien, cuando una economía se encuentra bastante intervenida desde hace muchos años y no arranca a pesar de haber sufrido un saneamiento a fondo como en nuestro caso o en general cuando existen imperfecciones en el funcionamiento del mercado, entonces es una opción esperar a que a medio plazo el mercado actúe o intervenir para reducir el desempleo y el sufrimiento y frustración de millones de nuestros compatriotas que no pueden ganarse aquí la vida trabajando.
Una política monetaria expansiva que mantenga los tipos de interés muy bajos es efectiva cuando se pone en práctica con la mayor prontitud en caso de recesión o crisis económica. Esta fue la solución aplicada por la Reserva Federal de Estados Unidos cuyo impulso ha servido eficazmente para que la economía americana haya crecido fuertemente, haya reducido el paro a niveles de hace cincuenta años sin que haya subido el costo de la vida y sin que el valor del dólar haya caído como pronosticaban los partidarios de una política monetaria muy restrictiva como la que se aplicó en la Eurozona.

Una vez que la crisis ha tenido tantos años para profundizar, fue bienvenido el cambio de política monetaria del BCE que ahora mantiene los tipos de interés a ras de cero desde hace años. Ahora bien, vemos que los tipos de interés tan bajos reducen el costo de la deuda pero no son eficaces para reavivar la economía privada en los países donde la destrucción de empresas y empleos ha sido mayor.

El Banco de España observa que el volumen del crédito mantiene un ritmo de recuperación bastante más lento que en recesiones anteriores. Los bancos han visto bajar la calificación de riesgo de sus clientes de año en año a causa de la crisis y han de ser prudentes en sus préstamos mientras que empresas y particulares han reducido su demanda de crédito por falta de perspectivas o de su propia capacidad de endeudamiento aunque los tipos de interés sean tan bajos. Por otra parte, con tipos de interés tan bajos la rentabilidad de los bancos se mantiene demasiado baja para permitirles grandes alegrías tanto más cuando mantienen en su balance un volumen de créditos dudosos que lastran su rentabilidad y su potencial de crecimiento.

El acceso al crédito o al capital a través del mercado financiero para nuevos proyectos empresariales no se beneficia de una crisis económica tan larga donde todo tiende a replegarse esperando tiempos mejores.

Las iniciativas de los gobiernos de España en esta década no han dado respuesta a las necesidades del pueblo que quiere trabajar, mantener su nivel de vida y no acepta volver a la situación económica anterior a 1959, casi sin industria, sólo que hoy con perspectivas menos esperanzadoras.
Algunos hablan ya de “paro estructural” del 10% o incluso 15%. Parecen resignarse a la pobreza y el atraso que se ciernen sobre España, sin pensar que las pensiones, la educación, la sanidad pública y los otros pilares del Estado están amenazados por la falta de remedios contra la crisis desde hace tanto tiempo que algunos ya no ven solución.

Gobierno tras gobierno de España parece indiferente o impotente para escuchar las necesidades del pueblo, ofreciéndole estadísticas edulcoradas y distracciones que no convencen al público, en lugar de la acción decidida y vigorosa que el pueblo demanda. ¿Dónde está escrito que nuestros hijos tengan que vivir peor que nosotros?

Las medidas propuestas por el Gobierno Sánchez no van precisamente a reducir el paro y la situación exterior tampoco. Se habla de desaceleración en todo el mundo. El bloqueo de EEUU a Irán que priva a las empresas europeas de un mercado de 300 mil millones no ha llegado a su máximo posible y el precio del petróleo se mantiene asequible. Italia parece que va a seguir en el Euro pero con un presupuesto de gastos en el que solamente les podemos desear buena suerte pues estamos en el mismo barco. Las exigencias de EEUU para reducir su deficit comercial con Alemania y China también aumentarán la presión sobre las empresas extranjeras para vender más en España (y allí donde les dejen).

Necesitamos muchas ideas e iniciativas para promover la industria y el empleo en España. Son programas de nivel nacional que tendrán que superar toda clase de obstáculos competenciales y financieros, pero que dan “una satisfacción incomparable” (Franklin D. Roosevelt).
Si no hacemos lo suficiente, el paro y el atraso no van a caber debajo de la alfombra y se van a plantear con toda su crudeza.

Published by leondeadrian

Grateful4Life

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